sábado, 2 de febrero de 2008

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Cogí la carretera del medio y llegué a un pueblo que se veía un poco solitario. Parecía ser que aquel pueblo tenía y era una sola calle. Me paré a la casa número siete que era la que parecía más nueva y limpia. Entré, y era una pequeña casita muy acogedora pero no me quería quedar, decidí salir e ir a ver más cosas de aquel agradable pueblo. No es que haciera buen tiempo para pasear, las nubes de un azul espeso que tapaban al sol, pero bueno yo quería experimentar aquel pueblo. Llegué a un parque y desde allí se observaban unas montañas muy altas y cubiertas de nieve. El parque era todo verde, no había ni un solo color más, todo era verde de diferentes tonalidades. Me quede sorprendida porque los troncos, la tierra, las piedras…también eran verdes.
Me fui de aquel pueblo tan bonito y me vine para casa, la verdad fue una gran experiencia y me gusto mucho.

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