miércoles, 10 de octubre de 2007

CaRtA aL dIrEcToR

Estimad director:

El motivo de esta carta es porque el patio cada vez es más pequeño.
Al principio de curso se podía ir a todas partes, pero ahora con la plantación de césped no queda casi patio. La primera vez que se palntó el césped aún quedaba la parte grande del patio, dónde muchos alumnos estaban por aquella zona. Hoy han empezado a plantar la grande, la cual cosa quiere decir que queda solo la parte de cemento y la pista. Por mi parte y la del el resto de alumnos, propongo que acaban una parte de patio o que nos dejen estar en los bancos de delante del comedor o salir del instituto, la cual cosa no se puede hacer.

En conclusión, creo que tendreís que dejar más espacio o dejar pisar el césped plantado las semanas anteriores.

Los alumnos de 3rº

P.D: Esperamos respuesta como antes mejor.

martes, 9 de octubre de 2007

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Sueña con un dinosaurio grande y grueso.
El dinosaurio no se movió.
Yo nunca he soñado con un dinosaurio ni quiero soñar.
Esta persona cuando escribió la historia, pensaba en los dinosaurios unos animales que le gustaban mucho.
El personaje es el dinosaurio.
Es un final de una história.
Agusto Monterroso escribió la historia pensando que no quería que pasara nunca.

martes, 2 de octubre de 2007

UnA aVeNtUrA

Hace tiempo, en un pueblo cerca de Zaragoza, cuando me fuí de vacaciones me levantaba a las siete de la mañana para ir a comprar el pan... una buena mañana cuando salí por la puerta de mi pequeña cabaña dónde pasaba las noches, encontré huellas, y decidí seguirlas para ver dónde llegaban. Me puse a segurlas, pero escuché un ruido extraño y em giré de golpe, era un perro salvaje, el perro se me acercaba pero yo me escondí detràs de unas matas de hierba. De golpe el perro desapareció y yo seguí las huellas. Más adelante me encontré un conejo carnívoro, pero como llevaba mi bastón le tiré dos piedras y le pegué un golpe de bastón y el conejo arrancó a correr. Yo cansada de andar seguía mi camino, hasta que pro fin lleguçe al sitio donde se acababan las huellas, era un huerto. De golpe alcé la mirada y ví todo de animales con los que tenía qua luchar para poder llegar a la tienda del pan y al supermercado. Pasé con facilidad los perros y conejos pero después me costó mucho luchar contra aquellos animales, por fin lo conseguí y me escapé corriendo a buscar la compra, llegué a mi cabaña y al lado de mi vieja moto encontré un sobre con un papel a dentro que decía que lo que acababa de vivir era una pequeña aventura, y decidí repetir, así que me quedé una semana mças de vacaciones para seguir más aventuras.